Suerte?
Podría ser que un objeto en sí, traer suerte a pequeñas porciones? Últimamente me doy cuenta que sí. Creed en la suerte.
Podría ser que un objeto en sí, traer suerte a pequeñas porciones? Últimamente me doy cuenta que sí. Creed en la suerte.
Bueno, ya poco a poco va quedando menos para acabar el curso y poder obtener mi titulación oficial cómo técnico en cocina, gastronomía y restauración, del que he pasado tres años estupendos y llenos de conocimientos de los cuales agradezco ya que me han servido hasta hoy el poder haber estado en lugares cómo Calima, Abac, Speakeasy.
Pero a lo largo de este año tuve curiosidad sobre el proyecto formado por Oriol Castro, Eduard Xatruch y Mateu Casañas (equipo de Bullifoundation y jefes de cocina del Bulli), por lo que pedí información para realizar unas prácticas en su nuevo proyecto, nada más en ponerme en contacto con Mateu y enviarle mi currículum, la semana siguiente ya tenía cita en Cadaqués para ir a hacer una prueba el día 31 de Marzo.
Pasito a paso y con ilusión vamos a ver a que camino me lleva esta nueva aventura.
Os dejo una delicia de #Mediterraneamente de Estrella Damm y otro de Restaurante Compartir.
Descubrimiento de este grupo uruguayo.
Si pudiera volver hacia atrás otra vez, repetiría mil veces todo lo que hemos pasado.
Dime donde estabas cuando la ansiedad me ahogaba, cuando cada pensamiento provocada arcadas y temblaba cada poro de mi piel, sin nadie que me abrazara y me dijera: Tranquilo todo irá bien. Tú no estuviste allí, no viste, mi mitad triste, ni mis despistes, no fuiste muro contra los embistes, del desprecio del cansancio del prejuicio. Hoy tan solo me ampara mi sacrificio.
Después de un largo tiempo sin escribir nada, hoy por fin me digno a escribir unas lineas.
Puedo ser algo repetitivo, pero sigo diciendo que amo mi profesión. En estos tres años que llevo por diversas cocinas, ya sean de estrella o de michelines (los de la barriguita, si esos tan molestos que tenemos los de buena vida) puedo decir que me encanta ser cocinero.
Entré a estudiar cocina por pura curiosidad y por salir de la rutina, pero con la curiosidad descubrí una vida nueva… (Podrán decir que soy un exagerado, que soy un friki de la cocina y la gastronomía… podrán decir misa, que una de las metas de mi vida es hacer algo que me gusta y que coño, que además me paguen).
Desde pequeño viví de cerca lo que es la hostelería gracias a mis padres, él un cocinero de una pequeña cocina pero con mucha guerra y ella una camarera extrovertida de las que toma nota, sirve platos, hace los postres, prepara el café y de mientras calcula la factura. Todo esto teniendo la faena que tenían, sacaban tiempo suficiente para criar a dos hijos, la hija una diseñadora gráfica en Ideas Agitadas y el hijo otro cocinero cómo el padre.
Yo la verdad es que no me veía cómo cocinero, siempre quise ser futbolista cómo todos los demás, pero al entrar en una cocina brillante, enorme y acristalada cómo la que ví nada más entrar en la escuela de hostelería… Aún no tengo palabras para poder describir aquella sensación.
Yo admito que no soy tan gran cocinero cómo mi padre, ni aún así me podría llamar cocinero, soy un simple ayudante de cocina, pero aún así quiero intentarlo, el ganarme un sitio en este mundo.
Por todas las cocinas que he pasado, he aprendido algo que recordaré siempre…
En calima puedo decir que aprendí a ser paciente… que las cosas no salen a la primera, aprendí también tomar responsabilidades, que uno tiene que asumirlas y madurar a base de golpes, entrar de los primeros y salir de los últimos de la cocina, a trabajar muchisimas horas a cambio de aprendizaje y sobretodo a ser independiente.
En Bielsa, aprendí lo que era trabajar en una batalla diaría, a llevar una partida entera y correr. Aprendí a ver, oír, callar y obedecer. Aprendí a saber decir que no en el momento adecuado y el de saber cuando es el momento de volver a casa.
En Abac, aprendí lo que es organización, a tener una pulcritud de 10, a trabajar en equipo, a tener delicadeza y sobretodo respeto al producto.
Con todo esto quiero decir que la cocina, es un lugar en el que moldea a las personas, hace de ella un lugar seguro y dónde te puedes sentir cómo en casa.
Un lugar dónde no se te juzga por ser quien eres sino por tu trabajo.
Para finalizar, cómo diría Beethoven: ¡Actúa en vez de suplicar. Sacrifícate sin esperanza de gloria ni recompensa! Si quieres conocer los milagros, hazlos tú antes. Sólo así podrá cumplirse tu peculiar destino.
En un blog, llamado el mentidero de mielost, leí una reflexión refiriendose a la frase anterior de Beethoven, a crear nuestro destino aunque para ello tengamos que luchar contra toda lógica y esperanza, ir contracorriente sin esperar alcanzar el éxito, sólo porque sentimos que es lo que queremos hacer, que es nuestro camino, que es lo que amamos y lo que nos apasiona. Amor a la vida y fe en lo que creemos y amamos.
Mi mundo se puede decir que… es otro mundo. Últimamente, hablando con las únicas personas que me escuchan, he llegado a la conclusión de que en esta profesión te acabas quedando aislado del resto del mundo.
Cuando todos están disfrutando de una noche de cena con su pareja, amigos, familiares, los que estamos detrás de toda esa cena, somos nosotros.
Cuando unos hacen 8 o 9 horas diarias, incluso menos. Muchos de nosotros sacrificamos 15h diarias y sin cobrar ni un sólo euro, aprendiendo, viajando a lugares lejanos dónde la familia pocas veces está para apoyarte.
És un trabajo en el que no todo el mundo ve con buenos ojos, dónde se nos juzga de viciosos, si no es por la droga, es por el alcohol y si no es por el alcohol, són las putas. (No estoy negando que no hayan personas así, doy gracias de estar limpio de todo esto, bueno pero no me libro de algunas copitas…)
Pero mi mundo es este y es la profesión que he escogido, me gusta y no me quejo… Así que, la puerta es bastante grande y preferiría estar 24h pelando patatas, que andar mal acompañado.
Los niños siempre dando lecciones a los mayores.