Cada día no es domingo

Abriendo otra vez el telón

Mes: septiembre, 2012

Carta sin enviar.

Querida mía,

Te escribo esta carta porque me hace falta escribir y desahogarme… Te escribo para decirte que aún estas conmigo, quiero decir, que no te olvido ni cuando lo intento con todas mis fuerzas, de que me atormenta pensar que ya ni si quiera te acordarás de cómo éramos los dos, ni de que era de lo que nos reíamos cuando aún me mirabas y te preocupabas por mi…

Dos años han pasado, dos años ya… y queriendo borrarte, pero se me hace imposible borrar todo lo escrito, pero te seré sincero, borré todas tus fotos… si aquellas en las que pasaba mirándote horas y horas embobado, aquellas de las que te decía que eran de portada de revista, aquellas de las que siempre me he sentido orgulloso de enseñar a los demás. Pero sabes que? No he borrado nada, absolutamente nada de lo que me llegaste a decir y he guardado cada cosa que me has ido regalando… Des de la primera piedra, los envoltorios de los alfajores, la servilleta del primer restaurante dónde me invitaste, tu colonia, los libros y hasta las velas de mi décimo segundo aniversario.

No sé dónde quiero llegar a parar con todo esto, pero poco a poco me siento más libre y mejor en pequeña parte.

Te acuerdas de las cartas? Aquellas cartas tan largas que nos pasábamos noches escribiendo? Te acuerdas de los cuentos? De nuestro cuento tan largo que escribíamos los dos, parágrafo por parágrafo para explicar lo que sentíamos mutuamente? Te acuerdas de los piropos mañaneros que te enviaba? De nuestros juegos de preguntas? Te acuerdas de nuestras canciones? Te acuerdas de todos los motes que me pusiste? Te acuerdas de todas las frases de ánimo que me escribías?… Yo sí, cada día y cada noche y no sabes lo que llego a odiarme a mi mismo.

Sabes que es lo peor? Que cada día espero que sea un nueve de mayo… Que nos costó un día entero a los dos estando juntos, para acabar enviándonos un mensaje… Te quiero escribiste y a mí se me estaba a punto de salir el corazón del pecho… Puede que haya vivido poco, veintidós años se dice rápido, pero ha sido de los mejores momentos de mi vida, por no decir el mejor. Puedo decir que fui feliz y no pegué ojo en toda la noche.

A partir de ahí ya nada salió bien, tu más que nadie lo sabrás. Yo aún no me perdono cómo me he podido comportar estos dos años. Te pido perdón por no saber entender que él te puede dar mucho más que yo y que sabe quererte mejor que nadie.

He escuchado por algún lugar, que el tiempo lo arregla todo, pero supongo que lo estará empeorando y que no es mejor esperar a que lleguen los buenos tiempos, sino salir tú mismo e intentar pintar un mundo a tu medida.

Tu me has cambiado… Porque nada ni nadie desde el primer día en que la vi me ha hecho sentir tanto miedo y tanta confusión. Nada ni nadie que haya conseguido después me ha hecho sentir al mismo tiempo tan seguro y tan inseguro, tan importante y tan insignificante.

Siempre te he querido y siempre te querré, que no lo admita es cosa de mi inmadurez, pero sé que poco a poco, aprenderé a ser valiente y de aceptar que hay un día en que tengo que soltar la mano a lo que más me ha importado durante la mayor parte del mejor momento de mi vida.

Para tí siempre tendré una sonrisa. 

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Me lo prometo – Muerdo

”Hay que estar muy loco para ser tan feliz”

Canción de amor y muerte – Ivan Ferreiro ft. Rubén Pozo

Hoy he podido ver REC3, la verdad una pelicula diferente a las demás y con un final sorprendente. Además de contar con una canción tremenda de Ivan Ferreiro.

 

Os dejo una frase del director de Summer of 42, con la que he vivido estos últimos años en la cabeza.

Nada ni nadie desde el primer día en que la vi me ha hecho sentir tanto miedo y tanta confusión. Nada ni nadie que haya conseguido después me ha hecho sentir al mismo tiempo tan seguro y tan inseguro, tan importante y tan insignificante.

Septiembre

Llegó septiembre, volvemos a la rutina! 🙂 Feliz vuelta de las vacaciones!

Sport doesn’t care who you are, everyone can take part.

En el deporte no importa quien seas, todos pueden participar.

Marbella

Bueno, ya de vuelta de mi escapada por el sur, no por simple capricho, sino para aprender un oficio, del cual estoy orgulloso de poder llevar la chaquetilla de cocina. Esta experiencia me ha tenido ocupado desde el día 05 de Junio hasta el 01 de Agosto, pero pasado este ”stage” por el sur, acabé en el pirineo aragonés, concretamente en Bielsa, un pequeño pueblo fronterizo con Francia, dónde estuve en un hotel trabajando cómo cocinero hasta el día de hoy, que realmente empiezan, mis pequeñas y merecidas vacaciones.

Cómo explicar todo lo vivido allí? Pues os lo resumiré… Llegué la mañana del día 5 a Málaga, un viaje corto de un par de horas y me planté en unas horas más en Puerto Banús, que para los que no hayais tenido la suerte de haber pisado eso, Pedralbes en costa y de gran lujo, así que me instalé en casa de mi tio y pude pasar unos días de turismo y relax antes de empezar a trabajar.

Llegado el primer día de trabajo, me acerqué con un coche alquilado hasta el gran melià Don Pepe y de ahí me dirigí al restaurante Calima de Dani Garcia, un poco escondido para todo aquel que desconozca este restaurante, al llegar me recibió el segundo de cocina, Daniel Galeote (Jefe de partida de Pasteleria) y ya nada más saludarnos, me hizo cambiar y me puso al día de mis tareas en Pastelería. (Siempre es dificil empezar en un sitio nuevo y más si lo tuyo no es la pastelería)

Los procedimientos a seguir, los más ”veteranos” me explicaban la mise en place de la partida, el lugar dónde se encontraban todas las cosas y sobretodo las recetas/fichas técnicas de cada elaboración. (Aún no habia demasiado tiempo para presentaciones)
El horario, de 13:30 a 18:00 mise en place, de 18:00 a 18:45 la hora de la cena y de 18:45 a final de servicio (entre 00:30 y dependiendo del comensal).

La hora de la cena, era cuando más o menos más podiamos relacionarnos digamos fuera de lo que es la cocina (aun pudiendo hablar y comentar muchas cosas en cocina, que sobretodo es muy imporante para mantener moralmente a los stagiers.), pero la vuelta al trabajo, era fácil ya que toda la MEP estaba preparada, sólo teniamos que recoger la comida de familia y ponernos en marcha para el servicio. (Cambios de mandiles, el gorro y lo más importante en este tipo de cocina, tener a mano la espatulina y las pinzas.)

El menú oxímoron (una palabra que consiste en usar dos conceptos contrarios en una sola expresión, ej. Un instante eterno), consiste en una cocina contradictoria. Ahora mismo no me pondré a explicar cada plato, pero explicaré los más bonitos y ”raros”.

La partida de cuarto frío, tenía en sus manos las cerezas con nata, que en realidad eran unas cerezas a base de foie, con un baño de pulpa de cereza con espuma de parmesano.


(Foto de brillat-savarin.blogspot.com.es)

En pastelería contabamos con cinco postres, los nenúfares, el gusano, la mariposa, el choco-lagavulin y para finalizar el jaque mate.

Los nenúfares, que se trata de un tocinillo y una sopa de fruta de la pasión, con nubes, monedas de praliné y flores de pensamiento.

El gusano de seda, un merengue seco con algodón de azúcar y cremoso de queso, una elaboración muy frágil y bastante dificil de hacer ya que rápidamente cogían mucha humedad y se estropeaban). Los gusanos los presentábamos en una caja típica dónde de pequeños guardábamos estos pequeños seres.

Seguidamente de servir los gusanos, ya estábamos montando la siguiente elaboración que era la mariposa, un tronco de chocolate, rebozado de cacao y té matcha (té verde japonés), con un cremoso de frambuesa y alas de mango (Otra elaboración larga y muy pero que muy frágil, ya que las alas eran muy delgadas y además también cogían mucha humedad rápidamente.) Esta iba presentada encima de un tronco y para que se mantuvieran las mariposas se les añadia una ganaché cómo base.

Ya con el ritmo acelerado de tener tantos platos de más para servir ya que no se servía sólo uno, sino que se tenían que servir cinco o seis a la vez, pero era algo estresante pero a la vez te daba vida y con ganas de que llegasen más comandas. Continuábamos con el choco-lagavulin, que consistía en un bizcocho de chocolate, que por encima llevaba tierra de galleta para que se mantuviera el helado de whiskey Lagavulin, salsa de chocolate y por encima de esto aire de café, con tres gotas de yogur griego con piel de leche y galletas de café. Era el único plato que no significaba demasiado con el menú oxímoron.

Y para finalizar el jaque mate, que se trata de dos fichas de ajedrez, una de coco y la otra de melocotón sanguino que iban bañadas en chocolate blanco y la otra de chocolate negro.

También decir que teníamos diferentes petits-fours con los que han ido cambiando durante la estancia que estuve, cómo las nubes de lima, las trufas de amareto, gominolas de piña y melocotón, financier de mango, tortas de anís.

Poco a poco y aprendiendo pasé el primer día, pero os confieso que los primeros días fueron más duros, ya que uno suele equivocarse bastante para aprender de los errores, pues yo los aprendí a base de golpes. Pero en Calima hay un gran equipo de trabajo, ya que entre todos había una gran unión y muchas cosas que no iban a salir bien, salían el doble de bien. Por eso les debo agradecer su paciencia y comprensión los primeros días.

Los días que pasé en Marbella os los podría explicar tal cual día a día, pero más o menos la vida de un stagier es siempre la misma, del trabajo a casa y de casa al trabajo no hay más, aunque siempre se puede decir que no todo era trabajar, siempre habían las cañas despues del servicio, las fiestas el día de descanso, la piscina… Y lo que no es trabajo, es limpieza en el piso, la colada, fregar los platos, cocinar en casa, que os podré yo contar a vosotros que lo haceis diariamente.

Pero finalizada mi estancia en Calima, debo admitir que me sentí libre pero a la vez triste de dejar a tan buen grupo (es difícil de encontrar tal ambiente de trabajo con tan buen rollo y con ganas de hacer cosas).

Gracias a cada uno de ellos por dejarme aprender junto a tan gran equipo. Muchas gracias Calima por darme la oportunidad de poder crecer cómo persona y cómo cocinero.