Cada día no es domingo

Abriendo otra vez el telón

Mes: diciembre, 2012

Try A Little Tenderness – Otis Redding

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Bailame el agua

Prefiero morir vicioso y feliz a vivir limpio y aburrido. Prefiero encontrar una estrella en el fango a cuatro diamantes sobre un cristal. Prefiero que la estrella queme, sea fuego, a un tacto rezumante de frialdad. Prefiero besar el duro suelo veinte veces para llegar una sola vez a lo más alto a escalar poco a poco, sin caer nunca pero sin llegar jamás a la cima. Prefiero que me duela a que me traspase, que me haga daño a que me ignore. Prefiero sentir. Prefiero una noche oscura y bella, sucia y hermosa, a un montón de días claros que no me digan nada. Prefiero una cadena a un bozal. Prefiero quedarme en la cama todo el día pensando en mi vida a levantarme para pensar en la de otros. Prefiero un gato a un perro. Porque el gato te araña, es infiel, te ignora, se escapa, pero sabes que, a pesar de todo, no podría vivir sin ti. En cambio, el perro es tonto, no sabe nada, te obedece hasta el absurdo. Prefiero las mujeres gato a las mujeres perro, por las mismas razones. Prefiero el mar a la montaña. La vida es una noche tumbado en la playa, mirando las estrellas sin verlas, soñando despierto, dejando que la arena se cuele entre los dedos de mis pies, embriagado de todo. Y la noche, siempre la noche. Nunca la luz del sol. La noche es mágica. Me hace vivir, no pensar. Me pone en movimiento. Rompe mis esquemas. Prefiero las noches frescas de verano, andar con poca ropa, sentarme en el suelo y meterme algo de vida en el cuerpo. La mañana me sabe a dolor de cabeza. Me da sueño. Me quita las ganas de hablar. Me recuerda que soy mortal. Me recuerda que soy normal. La noche me hace único. Prefiero experimentar las cosas, aunque me hagan mal. Aunque me hiervan la sangre. Prefiero probarlo todo a morirme sin saber lo que me gusta. Y, más que nada, prefiero la vida que dan sus besos de caramelo y la suave caricia de su piel caliente.

Las cosas importantes de la vida

Un profesor, delante de sus alumnos de la clase de filosofía, sin decir ni una palabra justo después de entrar en la clase, puso un bote grande de vidrio encima de la mesa y procedió a llenarlo con pelotas de golf.

– ¿Está lleno el bote? – preguntó a sus alumnos.

Los alumnos no dudaron en contestar que sí. Inmediatamente después el profesor cogió una caja llena de canicas y las vació dentro del bote de cristal. Estas llenaron los espacios vacíos que había entre las pelotas de golf.

– ¿Y ahora?. ¿Está lleno el bote? – volvió a preguntar. Los alumnos volvieron a contestar que sí.

Después de esto, el profesor cogió una caja con arena y la vació dentro del bote. La arena llenó todos los espacios vacíos. El profesor dirigiéndose a sus alumnos volvió a preguntar.

– ¿Y ahora?. ¿Podemos decir por fin que el bote está lleno? Los alumnos respondieron que sí. El profesor, sacó de su maletín dos latas de cerveza.

Ante la perplejidad de sus alumnos las abrió y vertió el contenido en el bote. La arena que había echado anteriormente absorbió todo el líquido.

El profesor esperó que se calmara el bullicio producido entre los alumnos por su última maniobra y se dirigió a ellos diciéndoles: – Quiero que os fijéis en el bote. Representa la vida. Las pelotas de golf son las cosas verdaderamente importantes, como la familia, los hijos, la salud… son cosas que, aunque perdiéramos el resto y nada más nos quedasen estas, nuestra vida seguiría pareciéndonos estar llena.

Las canicas son las otras cosas que nos importan, como el trabajo, la casa, el coche… La arena es el resto de pequeñas cosas de la vida. Las más nimias. -hizo una pausa y prosiguió hablando.

– Si primero pusiéramos la arena y las canicas en el bote, no habría habido espacio para las pelotas de golf. Lo mismo sucede con la vida. Si utilizáramos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas no tendríamos nunca lugar para las cosas realmente importantes. Presta atención pues a las cosas que son cruciales para tu felicidad. Juega con tus hijos, concédete tiempo para ir al médico, ve con tu pareja a cenar, practica tu deporte o afición favorita. Siempre habrá tiempo para la arena; limpiar la casa, colgar un cuadro – el profesor miró a todos sus alumnos y siguió disertando. – Ocúpate primero de las pelotas de golf, de las cosas que realmente te llenan y te importan. Establece tus prioridades, el resto sólo son canicas y arena.

Uno de los estudiantes levantó la mano y preguntó que representaban las cervezas. El profesor sonrió y contestó. – Me encanta que me hagas esta pregunta !. La cerveza es para demostrar que aunque tu vida te parezca llena, siempre hay lugar para tomar una par de cañas con un amigo.

Rm.

La vida entera es fracasar. Espabilamos gracias a morder el polvo, comernos los yo nunca y aguantar unos cuantos ya te lo dije.

 

El secreto del futuro.

Esta vez solo quiero ser claro, sería un imbecil si no gritara que me he equivocado, desde el principio, contigo. He intentado avanzar sin apartar antes las cosas que lo impedían, agarrado al pasado, mirando para atrás, queriendo olvidar pero sin parar de recordar, empeñado en quedarme ahí. Qué locura no? En medio de un lado y del otro, sin perdonar, sin perdonarme, sin avanzar. Dónde está el secreto del futuro? Puede que esté en fijarse bien, en avanzar, mirar más cerca. Más. Tan cerca que lo borroso se vuelve nítido, se vuelve claro. Solo hay que dejar que las cosas pasen. Y ahora lo tendría claro. Aunque ya no depende de mí.

Que…

Que la vida sin ciertas normas pierde forma, que nadie establece normas salvo la vida… Que negar palabras implica abrir distancias, que buscar un equilibrio no implica ser tibio… y que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja… Que definirse no es remar contra la corriente. Que los afectos nos definen. ¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo? Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.

Mb.

Que sería mejor construir puentes, que quien siembra muros no recoge nada.

Hecho con tus sueños – Maldita Nerea

La vida es del color que tu quieras soñar.