Cada día no es domingo

Abriendo otra vez el telón

Categoría: Cuentos

Las cosas importantes de la vida

Un profesor, delante de sus alumnos de la clase de filosofía, sin decir ni una palabra justo después de entrar en la clase, puso un bote grande de vidrio encima de la mesa y procedió a llenarlo con pelotas de golf.

– ¿Está lleno el bote? – preguntó a sus alumnos.

Los alumnos no dudaron en contestar que sí. Inmediatamente después el profesor cogió una caja llena de canicas y las vació dentro del bote de cristal. Estas llenaron los espacios vacíos que había entre las pelotas de golf.

– ¿Y ahora?. ¿Está lleno el bote? – volvió a preguntar. Los alumnos volvieron a contestar que sí.

Después de esto, el profesor cogió una caja con arena y la vació dentro del bote. La arena llenó todos los espacios vacíos. El profesor dirigiéndose a sus alumnos volvió a preguntar.

– ¿Y ahora?. ¿Podemos decir por fin que el bote está lleno? Los alumnos respondieron que sí. El profesor, sacó de su maletín dos latas de cerveza.

Ante la perplejidad de sus alumnos las abrió y vertió el contenido en el bote. La arena que había echado anteriormente absorbió todo el líquido.

El profesor esperó que se calmara el bullicio producido entre los alumnos por su última maniobra y se dirigió a ellos diciéndoles: – Quiero que os fijéis en el bote. Representa la vida. Las pelotas de golf son las cosas verdaderamente importantes, como la familia, los hijos, la salud… son cosas que, aunque perdiéramos el resto y nada más nos quedasen estas, nuestra vida seguiría pareciéndonos estar llena.

Las canicas son las otras cosas que nos importan, como el trabajo, la casa, el coche… La arena es el resto de pequeñas cosas de la vida. Las más nimias. -hizo una pausa y prosiguió hablando.

– Si primero pusiéramos la arena y las canicas en el bote, no habría habido espacio para las pelotas de golf. Lo mismo sucede con la vida. Si utilizáramos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas no tendríamos nunca lugar para las cosas realmente importantes. Presta atención pues a las cosas que son cruciales para tu felicidad. Juega con tus hijos, concédete tiempo para ir al médico, ve con tu pareja a cenar, practica tu deporte o afición favorita. Siempre habrá tiempo para la arena; limpiar la casa, colgar un cuadro – el profesor miró a todos sus alumnos y siguió disertando. – Ocúpate primero de las pelotas de golf, de las cosas que realmente te llenan y te importan. Establece tus prioridades, el resto sólo son canicas y arena.

Uno de los estudiantes levantó la mano y preguntó que representaban las cervezas. El profesor sonrió y contestó. – Me encanta que me hagas esta pregunta !. La cerveza es para demostrar que aunque tu vida te parezca llena, siempre hay lugar para tomar una par de cañas con un amigo.

Jo mai mai – Joan Dausà i els tipus d’interès

Tots tenim histories que guardem per a nosaltres.

Jo mai mai he pensat, que sería més feliç, al teu costat.

Avui l’Albert arriba a l’hora, em dóna el cava i el poso en fred.
I arriben l’Hèctor i la Clara porten la nena adormida en el cotxet.
I obro la porta a la Judit avui ben sola, “m’encanta el teu vestit”.
I va arribant tota la colla, quan són a taula trec el sopar.
“Un menjar exquisit”, “vull provar aquest vi”, “qui vol cafè?, hi ha gintònics, també”.
i juguem al joc d’aquelles nits d’estiu, “no parleu tant fort que la nena dorm”.
I l’Hèctor diu: “jo mai mai he desitjat fer un petó a la Judit”
i afegeix: “jo mai mai he desitjat que deixés el seu marit”, tothom em mira i ningú beu.
I aquell bar emmetzinat se m’ha clavat al cor i ho reconec i faig un glop.
I veig que tots riuen de cop, però la Judit aixeca el got em mira i em diu:
“jo mai mai no he pensat que seria mes feliç al teu costat”,

“jo mai mai no he pensat que seria més feliç al teu costat”.

I jo em congelo i ella beu.

Mis sentimientos hacia ti, han cambiado.

Desde que tengo memoria, he crecido con la idea de que el sentimiento de querer a alguien, siempre ha sido algo sencillo… De cruzarse miradas, las primeras palabras, pequeños detalles, abrazos, besos, paseos, escapadas, noches, semanas, meses, años… Pero cuando los años pasan, te das cuentas que todo es más complejo y de que no es algo tan sencillo… Dónde entran prejuicios, edad, razas, clase social, trabajos, estudios. No digo que todo sea así, pero es lo que se ajusta a mi realidad.

L’alquimista

“Quan una persona desitja realment alguna cosa, l’Univers sencer conspira perquè pugui realitzar el seu somni. N’hi ha prou amb aprendre a escoltar els dictats del cor i a desxifrar un llenguatge que està més enllà de les paraules, el qual mostra allò que els ulls no poden veure.”

Gracias a los que haceis crecer las cosas buenas.

Hasta pronto

– Cómo estás?
– … Bien.
– Te noto algo diferente, cambiado…
– Nose, supongo que será el tiempo, tanto tiempo sin saber uno del otro…
– … y bien? Qué has estado haciendo?
– … Seguir estudiando, trabajar en los ratos libres… Ocupar todo el tiempo posible.
– Ah bueno, entonces… veo que bien, no?
La verdad es que no. Nada ha ido bien desde el día en que te conocí. Todo este tiempo he estado tapando cada hueco de mi pequeño corazón, intentando creer que podía vivir sin ti, de que puedo tirar hacia delante sin tener que estar cerca de ti… Y lo intento, de verdad. Soy… Bueno, intento ser valiente, ser fuerte, pero no va conmigo. Ser valiente significa no irse a la cama lleno de lágrimas y sufrir callando. Ser fuerte significa, verte y sonreír y hacer como si nada pasase. Pero te tendré siempre muy profundamente clavada en mi pecho, quiera o no.
– Tienes que ser fuerte… Yo lo he sido y mírame, aquí estoy mejor que nunca.
– Ya… Pero tu y yo somos personas diferentes, muy diferentes, tu piensas y yo siento.
– Y que se supone que debemos hacer?
– Vivir. Yo buscar un lugar para mí y tu buscar a alguien a quién puedas querer cómo yo te quiero a ti.
– Eso significa que es una despedida?
– No. Simplemente un hasta pronto, hasta que pueda mirarte y sentir indiferencia por ti… Sé feliz.

Fácil?

Durante este tiempo he escrito millones de palabras, frases, párrafos y cuadernos enteros para poder preguntarme porque todo es tan difícil.

Porque es injusto que después de tanto tiempo, casi consigo olvidarte. Hacer ver que no existes y que fue un sueño de aquellos con los que te despiertas con un pequeño malestar. No es justo que sólo verte se vaya todo al garete.

Porque no es fácil tener que estar recordando diariamente un beso, porque no es fácil tener que desesperarme cuando pierdo algo tuyo, porque no es fácil mirar hacia el frente cuando me preguntan por ti y porque no es nada fácil tener que saludarte como si nada.

Te aprecio y te quiero más que a nada. No es rencor. Es simplemente que no quiero engañarme ni hacerme daño. Sólo que volvamos a ser dos desconocidos y que seas lo más feliz posible.

Que deseas tú?

– Si te concedieran algún deseo, que pedirias?
– La respuesta es fácil… Pero siempre que deseo algo nunca sucede. Así que preferiría, no desear.
– Eso es muy triste.
– Lo es.

No quiero.

No quiero más días. Ni buenos días, ni buenas tardes, ni buenas noches. No quiero volver a levantarme peor de lo que me voy a dormir. Ya no quiero calor, ni veranos interminables. No quiero más cumpleaños, ni regalos bonitos. No quiero ilusiones, ni tener esperanza. No quiero planes ni promesas baratas. Ya no quiero sentirme como un niño pequeño. Ya no quiero más, no quiero nada más.

Espérame Parte 1

Dos hombres bajaron de un coche negro militar. Eran dos soldados. Se acercaron lentamente con el sombrero bajo el brazo. Picaron a la puerta de la casa y con una bandera plegada le dieron el pésame a la mujer. Esta cayó al suelo llorando desconsoladamente.

Pasado unos días, se atrevió a abrir unas cartas que le entregaron los soldados junto a la bandera plegada.

En la primera decía:

Parte 1/2

Querida mía.

Hoy la noche esta estrellada. Tendrías que verlo, tendrías que estar aquí conmigo para disfrutar de esta noche tan maravillosa… Oh dios… No sabes lo mucho que te echo de menos.

Es la primera noche que no hay fuego entre los dos bandos, pero aún seguimos en alerta.

Por fin puedo escribirte tranquilamente, tenía unas ganas horribles de enviarte una carta, estoy que explotaré de tanto pensar.

Últimamente, tus cartas han sido muy frías y un tanto breves. No quiero pensar nada malo, supongo que estarás pasando un mal momento. Espero que se pueda solucionar pronto.

Quiero que sepas, desde que me levanto por las mañanas hasta que me voy a dormir, te tengo en mi pequeña cabeza. Tengo tu foto en mi casco, porque sé que eres la suerte de mi vida y si tu estás ahí, nada puede hacerme daño.

No te preocupes, estoy comiendo bien y de salud voy sobrado.

Pensaba que no se me haría tan duro todo esto, pensaba que podría ser mucho más fácil y que el tiempo pasaría rápido, pero es todo lo contrario.

Cuando cierro los ojos, te veo. Tu boca, tu nariz, tus orejas, tus ojos… ay tus ojos, tu pelo…

Oh! Me haces tanta falta… más que el aire ahora mismo.

Espero que todo siga igual, porque falta poco para volver a verte.

Aguanta, por favor. Te quiero. Te quiero y te quiero.